LA ACTIVIDAD ECONÓMICA DE LA EMPRESA Y SU DESARROLLO

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El objetivo fundamental de la actividad de toda empresa es, como ya se ha visto, llevar a cabo la producción de los bienes o servicios que se haya propuesto, obteniendo con ello un valor añadido, que generará un beneficio para la empresa, que se deberá tratar de maximizar. La producción y su valor añadido serán, pues, el motor auténtico de los resultados de la empresa.

El valor añadido procedente de la producción se consigue por la diferencia entre el valor del producto obtenido (que lo determinará el consumidor) y el consumo de recurso y bienes con un valor dado en el proceso de producción. Por ello resultan de la mayor importancia los costes, las inversiones que implica dicha producción y su rentabilidad, optimizar la duración de los equipamientos que confieren una capacidad de producción determinada a la empresa, obtener unos ingresos procedentes de la venta del producto obtenido que asegure y optimice los beneficios y procurar que tales ingresos no sean de una magnitud que impidan realizar las ventas al nivel óptimo dada la estructura de la empresa, entre otras muchas cosas que hacen referencia a los aspectos de carácter económico de la gestión de la empresa.

Pero de todos los aspectos económicos de la actividad de la empresa destaca en primer lugar el control de los costes de la producción. Una producción técnicamente correcta con unos costes fuera de los límites admisibles, no será de interés para la empresa. De ahí que los aspectos técnicos de la empresa, desarrollados normalmente por ingenieros, estén estrechamente vinculados con los económicos, y que a los responsables técnicos de la producción en la empresa se les exija ante todo un control sobre el coste.

Nosotros también comenzaremos el análisis económico de la empresa haciendo hincapié en el aspecto de los costes, y antes de entrar de lleno en la gestión económico-financiera de la empresa real, veremos algunos aspectos de teoría económica de la empresa que nos serán necesarios.

Si nos remontamos a los inicios del desarrollo de la organización como ciencia, a principios del presente siglo, se decía que la tarea del ingeniero era la de crear el producto y la(s) tecnología(s) para su obtención, dando por supuesto que el coste era un elemento inevitable e incluso difícil de controlar, lo que nos lleva a decir que los aspectos económicos tenían hasta entonces escasa relevancia. Con el desarrollo de la organización y administración sobrevino pues un cambio importante y el desarrollo de las empresas ha sido fulgurante; por supuesto que como puede apreciarse, los aspectos económicos pasaron a tener una importancia creciente y a quedar estrechamente vinculados con los desarrollos tecnológicos. Ya en 1886, poco antes del inicio del desarrollo de las ciencias ya citadas, Henry Towne decía que el ingeniero debe preocuparse por la rentabilidad de sus decisiones. Iniciado ya el presente siglo, J.C. Fish se quejaba de que la ingeniería no se ocupara debidamente de los costos, y añadía que era deber del ingeniero obtener el máximo rendimiento financiero de sus desarrollos.

Actualmente nadie duda de la enorme importancia de los aspectos económicos en el desarrollo de las empresas. Citando textualmente a J. L. Riggs, podemos decir que *se espera ahora que los ingenieros no solamente generen soluciones tecnológicamente nuevas, sino que también hagan análisis financieros bien fundados acerca de los efectos de la implementación. En las relaciones actualmente tan estrechas y confusas entre la industria, el público y el gobierno, los análisis de coste y valor se supone que han de ser más detallados y amplios+; y también *la mayoría de las definiciones de la ingeniería reconocen que la misión de los ingenieros es transformar los recursos de la naturaleza en beneficio del género humano+.*Una conciencia cada vez mayor de los límites finitos de la tierra, agrega dimensiones apremiantes a las evaluaciones de la ingeniería. El enfoque sobre lo limitado de los recursos une a la ingeniería con la economía+.

El mismo Riggs cita a E.L. Grant como el padre de la ingeniería económica, cuyos límites fueron trazados en su obra principios de ingeniería económica, en la que se analizaban las inversiones a corto y largo plazo, en bienes de capital y basadas ya en cálculos que utilizaban la matemática financiera a través del interés compuesto.

Establecido ya que los aspectos económicos cobran una especial relevancia en el desarrollo de las empresas y que los aspectos técnicos de tales desarrollos están estrechamente vinculados a los económicos, apresurémonos a decir que todo cuanto se ha visto en el tomo precedente de esta obra, dedicado a la organización y planificación de la empresa actual, tendrá especial aplicación en todo cuanto veamos en el presente, desde la fijación de objetivos, pasando por la toma de decisiones y culminando en la Planificación (en este caso económico-financiera) en forma de los presupuestos y sus control.

El mismo problema de los objetivos y su posible incompatibilidad, hace difícil ya de entrada la optimización del resultado económico de la planificación de la empresa y del propio cumplimiento de los objetivos, y el planteo de la misma como un problema de toma de decisiones tampoco puede solucionar el problema de forma que la optimización sea total. Ante todo habrá que distinguir entre los planes a corto plazo (en especial a un año en plano estrictamente económico) y a largo plazo, y establecer objetivos y estrategias diferenciadas para ambos casos, aunque los planes a corto plazo deberán estar dirigidos a cumplir la estrategia establecida a largo plazo y los resultados económicos de planes distintos que a corto plazo pueden parecer preferibles, deberán estar supeditados a un análisis de sus efectos a largo plazo para confirmar su correcto planteamiento.

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