LA REVOLUCIÓN MARGINALISTA

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Entre 1850 y 1880, los economistas empezaron a tomar conciencia cada vez más de que, para construir una alternativa adecuada a la teoría del valor trabajo, tenían que resolver la paradoja del valor de uso. Durante la década de 1870 varios economistas propusieron que no es la utilidad total de un bien la que determina su valor de cambio, sino más bien la utilidad de la última unidad consumida. Por ejemplo, el agua es muy útil, es esencial para la vida. Pero, puesto que hay relativamente mucha agua, el consumo de un vaso más (ceteris paribus) tiene un valor relativamente reducido para la gente. Estos “marginalistas” volvieron a definir el concepto del valor de uso a partir de la idea de la utilidad general a un valor en función de la utilidad marginal o adicional de producción fue contrapuesto al análisis de Smith y Ricardo de los costes de producción para obtener una imagen completa de la determinación del precio.

La síntesis marshaliana de la oferta y la demanda


La definición mas clara de estos principios marginales fue presentada por el economista ingles Alfred Marshall (1842-1924) en sus Principles of Economics, publicados en 1890. Marshall demostraba que la oferta y la demanda actuaban simultáneamente para determinar el precio. Como señalaba Marshall, al igual que no se puede especificar cuál de los dos filos de una tijera corta, tampoco se puede decir que sea la oferta, o la demanda, la que determina por si sola el precio. Este análisis queda ilustrado en la famosa cruz marshaliana que se muestra en la figura 1.1. en el grafico, la cantidad adquirida de un bien en un periodo se muestra en el eje horizontal y el precio aparece sobre el eje vertical. La curva DD representa la cantidad demandad del bien en cada periodo, a cada precio posible.



La curva tiene pendiente negativa para reflejar el principio marginalista de que, a medida que aumenta la cantidad, la gente querrá pagar cada vez menos por la última unidad adquirida. Es el valor de esta última unidad el que fija el precio de todas las unidades adquiridas. La curva SS muestra como aumentan los costes de producción (marginales) a medida que se produce más. Esto refleja el creciente coste de producción de una unidad mas a medida que aumenta la producción total. En otras palabras, la pendiente positiva de la curva SS refleja costes marginales crecientes, al igual que la pendiente negativa de la curva DD refleja un valor marginal decreciente. Las dos curvas se cortan en P*, Q*. Se trata de un punto de equilibrio: tanto los compradores como los vendedores están contentos con la cantidad intercambiada y el precio al que se intercambia. Si una de las curvas se desplaza, el punto de equilibrio se desplazara hasta otro punto. Así, el precio y la cantidad se determinan simultáneamente por la relación entre oferta y demanda


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