INVERSIONES ADICIONALES NETAS EN CAPITAL DE TRABAJO

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En muchos proyectos (sobre todo en el caso de los proyectos de expansión), es necesario incrementar la cantidad de inventarios y cuentas por cobrar para poder alcanzar el crecimiento en ventas planeado. De esta manera, eventualmente habría que hacer una o varias inversiones adicionales en capital de trabajo.

Suponga, por ejemplo que los administradores de Eléctrica del Norte consideran que se tendrán que realizar inversiones adicionales en capital de trabajo neto de $20,000 al finalizar el primer año de operaciones del proyecto y otros $10,000 al finalizar el tercer año. Esta situación se refleja en el Cuadro 1–9. Cabe aclarar, sin embargo, que estas cifras son todavía preliminares para el cálculo completo de los flujos de efectivo, ya que aún falta considerar el flujo de efectivo terminal.


Flujo de Efectivo Terminal


Una vez que haya concluido la vida económica del proyecto es posible, en algunos casos, vender los activos fijos que se usaron para llevarlo a cabo, así como recuperar la inversión neta en el capital de trabajo. Para ejemplificar con mayor claridad estos conceptos, considere el ejemplo del proyecto de expansión de Eléctrica del Norte.

Suponga que los ingenieros y administradores de Eléctrica del Norte consideran que, al finalizar los cinco años que se estima que durará el nuevo proyecto de producir tostadores de pan a base de microondas, los activos fijos podrían venderse en $100,000. La cantidad de dinero recibida por la venta de los activos, conocida como valor de rescate, implica por supuesto un ingreso adicional para la empresa al terminar el último año de operaciones. No obstante, este ingreso también tiene que declararse con fines fiscales.

Dependiendo del sistema de depreciación que haya seleccionado la empresa, el activo tendrá diferentes valores contables en libros y, por lo tanto, la base para el cálculo de los impuestos correspondientes a este ingreso extraordinario será distinto. Si la empresa seleccionara la depreciación en línea recta el cálculo del valor de rescate neto de impuestos que recibiría la empresa sería el que se muestra en el Cuadro 1– 10. En este caso a los $100,000 que recibe la empresa por la venta de los activos hay que restarle $40,000 que debe pagar de impuestos. Esta cantidad se calcula a partir de la ganancia por la venta del activo, la cual resulta de deducir el valor en libros de los activos al precio de venta de los mismos. Como los activos están totalmente depreciados al final de los cinco años que dura el proyecto, su valor en libros es cero.

Por otra parte si la empresa optara por la deducción inmediata los impuestos a pagar por la venta de la maquinaria y el valor de rescate neto por este concepto sería el que se muestra en el Cuadro 1–11. Recuérdese que en estas circunstancias la mitad de los activos se pueden depreciar en línea recta, pero la otra mitad son sujetas de la deducción inmediata (en el primer año) del 75 por ciento de su valor. Esto significa que los activos que se deprecian en línea recta tendrán un valor de $0 al final de los cinco años, pero los que se deprecian por deducción inmediata tienen un valor del 25 por ciento de su costo, ya que este porcentaje no cambiaría del segundo año en adelante. Dicho de otra manera, de los $900,000 que cuestan los activos, $450,000 se depreciarían en $90,000 por año durante los cinco años hasta tener un valor de $0 al terminar ese periodo. Los otros $450,000 se depreciarían $337,500 ($450,000 × 0.75) el primer año y el otro 25 por ciento ($112,500) no se depreciaría ya.


El Cuadro 1–11 sirve también para ilustrar otra situación: el crédito fiscal. Como la empresa tiene una pérdida fiscal de $12,500 en la venta de los activos; esto es, los vende por debajo de su valor contable en libros la empresa puede usar esta pérdida para reducir su carga fiscal por concepto de otros ingresos sujetos a impuestos. Esta reducción equivale a ahorrarse, en este caso, $5,000 en impuestos. De este modo, la empresa recibiría $100,000 por parte de quien le compre los activos y, además, se ahorraría $5,000 de impuestos; lo cual resulta en un ingreso neto de $105,000 en la venta de los activos.

Otro componente muy importante del flujo de efectivo terminal es la recuperación de la inversión en el capital de trabajo neto. Esta es una particularidad de esta inversión, todos los desembolsos destinados al capital de trabajo neto se recuperan al final del proyecto. ¿Por qué ocurre esto? Considere un sencillo ejemplo de una empresa que inicia sus operaciones fabricando y vendiendo un solo par de zapatos. Suponga, para simplificar aún más el ejemplo, que lo único que se requiere para fabricar ese par de zapatos es materia prima de un proveedor.

La empresa compra la materia prima en, digamos $100, fabrica el par de zapatos y lo vende a un cliente a un precio de $110. Con ese dinero la empresa tiene lo suficiente para comprar materia prima por $100 para fabricar y vender el siguiente par de zapatos. Esto es, con el dinero de la venta la empresa dispone de $100 para destinarlos a la compra de materia prima y de $10 adicionales. En el momento en el que se termine este proyecto la empresa le cobrará al cliente $110 correspondientes al último par de zapatos fabricado y vendido; sin embargo, ya no compraría más materia prima ¡porque el proyecto llegó a su fin! Podríamos pensar que de esos últimos $110 corresponderían a $10 de ganancia más otros $100 que invirtió para fabricar el primer par de zapatos y que ahora está recuperando.

Finalmente, el flujo de efectivo neto que tendría la empresa durante cada uno de los cinco años que dura el proyecto sería el que se presenta en el Cuadro 1–12. Estos cálculos incluyen tanto a los flujos de efectivo operativos de cada año como todos los flujos de efectivo no operativos aplicables. Todos estos datos, junto con el cálculo de la inversión inicial del proyecto, serían la base para su evaluación financiera.

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