20 febrero 2012

LOS 10 PRINCIPIOS DE LA ECONOMÍA

La economía se sustenta en el principio de la escasez, debido a que los recursos son escasos e ilimitados. De igual manera existen los 10 principios básicos de la economía que enunciamos a continuación

Los primeros cuatro se encuentra dentro de las decisiones que los hombres toman.
Los siguientes tres principios enmarcan en cómo interactúan los individuos.

Y los últimos tres principios reflejan el funcionamiento de la economía en su conjunto.

10 Principios Economicos


Primer principio: los individuos se enfrentan a disyuntivas

Para conseguir lo que nos gusta, normalmente tenemos que renunciar a otra cosa que también nos gusta. Tomar decisiones es elegir entre dos objetivos.

Cuando los individuos se agrupan en sociedades, se enfrentan a diferentes tipos de disyuntivas. La clásica es la disyuntiva entre “los cañones y la mantequilla”. Cuanto más gastemos en defensa nacional para proteger nuestras costas de los agresores extranjeros (cañones), menos podremos gastar en bienes personales para mejorar el nivel de vida de nuestro país (mantequilla).

La sociedad también se enfrenta a una disyuntiva entre la eficiencia y la equidad. La eficiencia significa que la sociedad está sacando el mayor provecho posible a sus recursos escasos. La equidad significa que está distribuyendo equitativamente los beneficios de esos recursos entre sus miembros. En otras palabras, la eficiencia se refiere al tamaño de la tarta económica y la equidad a cómo se reparte ésta.

Cuando el Estado distribuye la renta de los ricos a favor de los pobres, reduce la retribución que se obtiene cuando se trabaja arduamente, por lo que los individuos trabajan menos y producen menos bienes y servicios.

Es importante reconocer las disyuntivas que hay en la vida porque probablemente los individuos sólo tomarán buenas decisiones si comprenden cuáles son las opciones que tienen.

Segundo principio: el coste de una cosa es aquello a lo que se renuncia para conseguirla

Como los individuos se enfrentan a disyuntivas, para tomar decisiones deben comparar los costes y los beneficios de los diferentes cursos de acción posibles.

Tercer principio: las personas racionales piensan en términos marginales

Muchas decisiones que se toman en la vida obligan a realizar pequeños ajustes adicionales en un plan de acción que ya existía. Los economistas los llaman cambios marginales. En muchas situaciones, los individuos toman las mejores decisiones posibles pensando en términos marginales.

Una persona toma una decisión racional si y sólo si el beneficio marginal es superior al coste marginal.

Cuarto principio: los individuos responden a los incentivos

Como los individuos toman las decisiones comparando los costes y los beneficios, su conducta puede cambiar cuando cambian los costes o los beneficios.

El papel fundamental que desempeñan los incentivos en la determinación de la conducta es importante para las medidas que han de tomar los poderes públicos. Éstas suelen alterar los costes o los beneficios de las acciones privadas. Cuando los poderes públicos no tienen en cuenta la forma en que podría cambiar la conducta como consecuencia, sus medidas pueden producir unos efectos que no pretendían.

Si la medida altera los incentivos, llevará a los individuos a cambiar de conducta.


Quinto principio: el comercio puede mejorar el bienestar de todo el mundo

Cuando halamos de competencia entre países desde el punto económico, no es una competencia en que uno de los países pierde y el otro gana, sino que es una competencia en laque los países ganan, ya que esa competencia promueve el comercio entre ellos y con el bienestar de sus ciudadanos. En el campo de la economía no se tiene más bienestar aislándome, sino relacionándose con los demás.

Sexto principio: los mercados normalmente constituyen un buen mecanismo para organizar la actividad económica

La planificación central se basaba en la teoría de que el gobierno era el único que podía organizar la actividad económica de una forma que promoviera el bienestar económico del país en su conjunto.

El economista Adam Smith hizo la observación más famosa de toda la economía: los hogares y las empresas interactúan en los mercados como si fueran guiados por una “mano invisible” que los condujera a obtener unos resultados de mercado deseables.

Los precios son el instrumento con el que la mano invisible dirige la actividad económica. Los precios reflejan tanto el valor que tiene un bien para la sociedad como el coste social de producirlo.

Séptimo principio: el Estado puede mejorar a veces los resultados del mercado

Hay dos grandes razones por las que el Estado interviene en la economía: para fomentar la eficiencia y la equidad. Es decir, la mayoría de las medidas aspiran a aumentar la tarta económica o a cambiar la forma en que se reparte.

Un objetivo de muchas de las medidas que toman los poderes públicos, como el impuesto sobre la renta y el sistema de asistencia social, es conseguir una distribución más equitativa del bienestar económico.



Octavo principio: el nivel de vida de un país depende de su capacidad para producir bienes y servicios

Casi todas las diferencias entre los niveles de vida son atribuibles a las diferencias existentes entre los niveles de productividad de los países, que es la cantidad de bienes y servicios producidos con cada hora de trabajo.

Se considera que los déficit presupuestarios reducen el crecimiento de los niveles de vida.

Noveno principio: los precios suben cuando el gobierno imprime demasiado dinero

¿A qué se debe la inflación? En la mayoría de los casos en los que es alta o persistente, el culpable resulta ser siempre el mismo: el crecimiento de la cantidad de dinero. Cuando un gobierno crea grandes cantidades de dinero su valor disminuye.

Décimo principio: la sociedad se enfrenta a una disyuntiva a corto plazo entre la inflación y el desempleo

Como son rígidos, algunos tipos de medidas producen efectos a corto plazo diferentes de sus efectos a largo plazo. Cuando el gobierno reduce, por ejemplo, la cantidad de dinero, reduce la cantidad que gastan los individuos. Una reducción del gasto, junto con unos precios demasiado altos, reduce la cantidad de bienes y servicios que venden las empresas. Una disminución de las ventas lleva, a su vez, a las empresas a despedir trabajadores. Por lo tanto, la reducción de la cantidad de dinero eleva el desempleo temporalmente hasta que los precios se ajustan totalmente en respuesta al cambio.

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